El cambio energético está en la agenda de cualquier gestor de flotas de vehículos ligeros. Las empresas están cada vez más concienciadas con la necesidad de transformar su modelo para reducir su huella de carbono, pero no se están dando todos los pasos que se podrían. Reducir la calidad del aire es perfectamente compatible con un sistema de flota eficiente y rentable.
Por eso, insisto en que el transporte puede hacer más por mejorar su impacto ambiental. Según los datos del Ministerio de Transición Ecológica, este sector representa el 25% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en España. Por modos de transporte, la carretera se lleva la palma: representa casi el 95% de las emisiones. Por tanto, es imperativo que se fomenten prácticas más sostenibles. Llegados a este punto, es habitual que el cambio a vehículos eléctricos sea considerado la única alternativa viable para los gestores de flotas que buscan reducir su huella de carbono. La realidad es que, sin poner en cuestión los beneficios de la electrificación de flotas, hay otras opciones que también pueden ser tomadas en consideración. Me refiero a los combustibles alternativos, de cuyos beneficios ya se están aprovechando algunos administradores.
Para hacer posible la transición hacia una flota más ecológica, los combustibles alternativos han emergido como una opción prometedora para reducir la huella de carbono y minimizar el impacto ambiental. Entre las opciones disponibles se encuentran el gas natural licuado (GNL), el gas natural comprimido (GNC), el autogas (GLP) y el hidrógeno.
El GNL es un gas natural licuado que es inherentemente inodoro, no corrosivo y no tóxico. Está compuesto principalmente por metano, etano, propano y otros hidrocarburos, lo que lo hace ideal para el transporte a larga distancia. GNC, por otro lado, es gas natural comprimido con una creciente proporción de biogás y un alto valor calórico. Las ventajas de ambos gases son notables. El gas natural es más asequible que el diésel, lo que se ve reflejado en beneficios económicos. El tiempo de repostaje es similar al de la gasolina o el diésel, y el ruido del motor se reduce significativamente. Además, estos combustibles prácticamente eliminan las emisiones de dióxido de azufre, hollín y otras partículas contaminantes. En términos de huella de carbono, el gas natural produce hasta el 23% menos de CO₂ en comparación con los combustibles convencionales.
El autogás, o gas licuado del petróleo (GLP), es un subproducto de las refinerías de petróleo y es una de las alternativas más fácilmente disponibles. Además, presenta ventajas significativas. Es mucho más económico que el diésel o la gasolina y produce menos contaminación durante la combustión, lo que resulta en menores emisiones de escape.
El hidrógeno es el elemento químico más abundante de la naturaleza. Su demanda global como combustible se ha triplicado desde 1975, según la AIE. El hidrógeno verde es considerado una fuente de energía limpia que no deja residuos en el aire. En este aspecto, se presenta como una opción emocionante para el futuro de la movilidad sostenible.
Es un combustible refrigerado que se recarga a alta presión y, en las celdas de combustible del vehículo, se combina con oxígeno del aire para liberar energía, generando únicamente agua en forma de vapor. En DKV Mobility, tenemos previsto que en los próximos años haya cada vez más estaciones de hidrógeno disponibles en nuestra red.
Además de los combustibles alternativos, es importante destacar la contribución de AdBlue, un líquido que reduce las emisiones de NOx y partículas de hollín en los motores diésel modernos. Ayuda a que los vehículos cumplan con las normas de emisiones europeas al transformar el NOx en vapor de agua y nitrógeno. AdBlue es una mezcla de agua desmineralizada y urea, no es tóxico y prácticamente no tiene olor.
En definitiva, las opciones de combustibles alternativos están abriendo nuevas perspectivas para la movilidad sostenible y la reducción de emisiones. A medida que avanzamos hacia un futuro más limpio y respetuoso con el medio ambiente, la elección de combustibles alternativos desempeñará un papel fundamental en la promoción de un transporte más verde.
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